Autor Tema: Marinho (Mario)  (Leído 9413 veces)

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Desconectado Quique

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Marinho (Mario)
« : 05/05/12-14:18 »


Nombre: Mario Peres Ulibarri Marinho
Fecha de nacimiento:19/03/1947
Lugar: Brasil
Demarcación:Defensa

El primer jugador de esta nacionalidad y con este perfil defensivo fue Mario Marinho, procedente del Santos. Llegó desde el Brasil y fue fichado por el técnico holandés Rinus Michels en el verano del año 1974, después de que Marinho jugase un extraordinario campeonato del mundo en Alemania. Jugó dos temporadas de azulgrana

Circuló cierta leyenda urbana por Barcelona en aquella época: "el Barça se ha equivocado de Marinho". No es verdad, el Barça no se equivocó de jugador, sabía muy bien a quien fichaba, lo que lo hace todo aún mas grave. Había otro Marinho, efectivamente, pero el que nos ocupa era hijo de españoles y el otro, no. Y al ser hijo de españoles, no cubría plaza de extranjero pues era considerado como oriundo y así fue como Mario Peres Ulibarri (Sorocaba, Brasil, 19 de Marzo de 1947) se convertiría en uno de los fiascos mas notables de la historia moderna del FC Barcelona.

Eso, si: llegó como capitán de la canarinha del recién disputado mundial de Alemania de 1974 y como defensa central del Santos. Me lo expliquen. Forma parte de la primera generación post-Pelé en una selección brasileña que misteriosamente sufre un ataque de amnesia y se olvida de jugar a fútbol traspasando muchas veces la línea roja. La defensa era un muestrario infernal de brusquedades, suciedades e intimidaciones.  Leao bajo los palos, en la banda derecha o Ze María o Nelinho; en el centro, Luiz Pereira y Mario Marinho; y en la banda izquierda, el otro, Francisco Marinho, un ejemplar desafiante, de buenas maneras futbolísticas, pero con la funesta adicción de sacudir a todo lo que se movía. En el partido inaugural de aquél mundial contra Yugoslavia, casi le deja la pierna colgando a un jugador balcánico tras una entrada escalofriante con los dos pies por delante a ras de suelo en un encomiable afán de marcar el territorio.

Era desagradable ver a uno de los centrales con mayor calidad que han pisado los terrenos de juego, Luiz Pereira, imponer la ley de la selva en su parcela culminando aquella desdichada actitud con una brutal entrada a Neeskens cuando ya la eliminación de Brasil era un hecho. En aquél Holanda-Brasil del 3 de Julio de 1974, se llegó a registrar un placaje de Ze María a Johan Cruyff, agarrándolo por las piernas, que a dia de hoy le hubiera costado la expulsión. Y nuestro protagonista, Mario Marinho, exhibía una gama completa de violencias dentro de cuya filosofía, la mas original, era el codazo en la cara sin el balón por en medio.

A todo esto, cuando el mundial concluye, da comienzo el serial del fichaje de Mario Marinho por el Barça. La operación es larga, cansina, interminable ... Mario Peres Ulibarri se convierte al fin en jugador del FCB el 4 de Octubre de 1974 por la muy respetable cantidad de 22 millones de pesetas aunque el transfer tarde casi dos meses en llegar; En Junio había firmado Johan Neeskens a cambio de desembolsar al Ajax 47 millones: era el inicio de la descomposición del equipo campeón 1973-74.

Marinho debuta en partido oficial el 1 de Diciembre de 1974 en el Nou Camp ante el Celta una semana después de un esperpéntico derby en Sarriá que acaba con derrota por 5-2 y que provoca una notable lista posterior de damnificados en defensa. Contra los gallegos, el amigo Marinho nos regala un pack completo por el mismo precio: a los 36 minutos, recibe su primera tarjeta (entonces blanca) a causa de una dura entrada, provoca la expulsión del céltico Juan que harto de él lo agrede, marca uno de los cuatro goles del Barça y en la crónica de El Mundo Deportivo se puede leer "... su único lunar, dos o tres entradas violentísimas de las que pueden costar un disgusto."  En total, disputó 17 partidos ligueros y consiguió 3 goles. En la Copa de Europa participa en 4 y marca 1 gol. La sensación que da Mario Marinho en el campo es que cuando se produce sin violencias, es un defensa fácilmente desbordable por alto, por bajo y por los flancos a pesar de su envergadura y técnicamente muy limitado. No soluciona para nada los problemas defensivos del equipo.

Es protagonista de la triste eliminación en semifinales de la Copa de Europa ante el Leeds en Abril de 1975: tanto en Elland Road como en el Nou Camp, los tres goles de los ingleses vienen como consecuencia de acciones aéreas que Marinho, al igual que sus compañeros de zaga, ni huelen.

Marinus Michels abandona el Barça en Junio de 1975 (para regresar un año después) y el nuevo entrenador es el aleman Hennes Weisweiler que no siente ninguna simpatía por el fútbol del cono sur. De todas formas, Marinho debuta en la Liga como titular el 6 de Septiembre de 1975 en Altabix y aunque el Barça gana por 2-3, el primer empate del Elche se produce, según la crónica de El Mundo Deportivo a causa de "... un fallo estrepitoso de Marinho unos metros delante del área al intentar despejar un balón sin llegar a tocarlo ..."

Quince días mas tarde, en San Mamés, el Barça regala el partido (2-1) otra vez a causa de un grave desajuste defensivo en el que el brasileño participa notablemente: en ese momento, su carrera en el FCB tiene fecha de caducidad. Weisweiler deja de contar con él y solo disputará en Atocha el 7/12/1975 unos minutos sustituyendo a un lesionado Neeskens. El 17 de Enero de 1976 es traspasado al Internacional de Porto Alegre por 12 millones de pesetas, exactamente diez menos de lo que costó. La operación la cierra Jaime Rosell, el padre del actual presidente del Barça y por aquél entonces, gerente del club.

La marcha de Marinho dejó una serie de confusas sensaciones; desde el tópico de "no encajó", hasta la de tomadura de pelo. Yo me quedo con esta última. De pelo y de bolsillo, porque 10 millones de pesetas eran en esa época todavía mucho dinero. Menos de tres meses después, el 2 de Abril de 1976, Hennes Weisweiler sería destituido como entrenador del Barça tras perder su guerra particular con un Johan Cruyff mas dueño que nunca del equipo, aunque en los desplazamientos se dedicara a dormir a la sombra de las tribunas y su rendimiento global hubiera descendido irremediablemente.